Cómo sobrevivir al cambio de armario

Si hubiera una prueba en un trabajo para demostrar la habilidad de planificación y eficacia de un profesional, sin duda, una prueba bastante apta y complicadas para muchos, sería el cambio de armario de toda la familia. Hay que demostrar dotes de habilidad, de aprovechamiento de los recursos, de espacio, de tiempo. Y además de todo esto, ir decentemente vestidos, con armonia y acorde a la estación que toca.  

Es una de las tareas que no podemos delegar en terceros. Nadie sabría que tu hermana te dejó para los niños una bolsa hasta los topes de ropa heredada. Que tienes que aprovechar las chaquetas del segundo para el tercero, o que tienes que desechar esa prenda en la que las pelotillas han acampado a sus anchas. O los zapatos de la talla 19 que guardaste hace 8 años y ahora te sirven para la de uno.   

Para una madre, o un padre en muchos casos, hacer un buen uso de toda esa ropa, además de ayuda, es todo un reto. Yo no soy experta en orden, pero si quiero aprovechar todo lo que tenemos para que vayan/ vayamos lo mas decentemente posible, no queda otra que la  planificación. 

Os sugiero 5 tips para no morir en el intento y no acabar engullidos por el monstruo de la ropa: 

1.Tira lo que esté viejo, dona lo que no uses y guarda correctamente lo que sí uses. 

Puedes guardar prendas que pienses que te valdrán en un futuro, pero si llevan más de cuatro temporadas en el armario, ha llegado una segunda vida para ellas y un respiro para ti. 

Piensa en familiares y amigos a los que les pueda servir algo que tú ya no usas. O quizá alguna casa de acogida o a cualquier organización que ayude a personas y familias con escasos recursos. 

En definitiva: Donar, tirar y guardar. Os recomiendo que leáis sobre el método Konmarie, de Marie Kondo. Yo lo estoy poniendo en práctica poco a poco y los resultados son impresionantes.  2. Compra con cabeza. Hazte esta pregunta: ¿Utilizas todo lo que tienes? Si es así, perfecto. Si tienes más de diez prendas con la etiqueta puesta, quizá tengas un problema. Atestar ropa y acumular sólo te puede traer quebraderos de cabeza, pues llega un momento que el armario te puede comer literalmente. Pienso en las influencer que están todo el día enseñando nuevas piezas de ropa, y el primer pensamiento que me sale es: ¡Madre mía! ¡dónde lo guardarán! ¡No hay quien gestione toda esa cantidad de prendas sin perder la chaveta! Al final es cuestión de paz. Cuantas menos prendas y mejor organizadas las tengamos, más paz tendremos a nuestro alrededor y con nosotros mismos. 

3. Cuando un look funcione, por favor, haz una foto y regístralo en tu carpetas de looks que sí molan. Esta idea también la puedes trasladar al look de tus hijos. A veces puedes acertar de manera espontánea, sin haberte parado ni un minuto a pensar el look. En otras ocasiones, tardarás más tiempo y puede que no te funcione. Por eso es bueno tener a mano combinaciones que sí funcionaron tiempo o días atrás. Y para un día con prisa, tiras de archivo y listo...

4. Hazte de básicos para armar cualquier look. Tanto para ti como para tus hijos. 

Un ejemplo de básico puede ser un pantalón negro y camiseta de algodón blanca. Con una blazer tienes look de oficina. Con cazadora vaquera y deportivas, un look de día, y con cazadora de cuero y taconazos, look de noche. 

¿Cuál es tu básico? 

5. Ten cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa. Gastar diariamente cinco o 10 minutos a mantener el orden Es preferible a pasar una mañana entera para arreglar y ordenar lo que tenemos amontonado. Y más cuando tenemos niños pequeños y somos nosotros los que gestionamos su ropa. 

Y por último, si eres quien prepara el cambio de armario de toda la familia, te recomiendo que lo hagas a “microratos”. Normalmente, no disponemos de días libres para esta tarea. Y si dispones de ellos, felicidades. Eres un crack. 

Para los más normalitos como yo os recomiendo no hacerlo del tirón, pues  puede acabar con nosotros. Sin embargo, hacerlo a ratos en días desperdigados y con tiempo limitado, hace que comiences de nuevo con ganas e ilusión y que lo termines mejor, al no estar cansado de gestionar tanta ropa. 

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