Operación DecoCina

Debe ser el embarazo y el síndrome que llaman del nido (que en mi caso es de libro total), porque mi cabeza no para de procesar nuevos proyectos decorativos y orden en casa…. Cierto es que mi tripota, cual de mellizos, en principio debería ser un inconveniente, pero necesito movimiento y para mí lo peor es estar sentada durante horas. Así que ya he dado vida a mi primer proyecto deco en mi tercer trimestre de embarazo. Una bancada en la cocina y una pared de pizarra. El banco ya lo tenía hace un par de meses…pero las numerosas obligaciones, el trabajo, la familia, los niños y una larga lista de actividades me impedían dedicar tiempo a este nuevo proyecto. Pero por fin lo he conseguido. Muy poco a poco. Y cada día que podía, una pequeña cosa.


El banco es una estantería kallax de ikea, antes Expedit, que tan dada es para transformar y hacer numerosos diy. Es perfecta para utilizarla como banco, pues la altura es ideal y se puede usar de almacenaje. Así que lo primero fue localizar la estantería y cuatro contenedores que cupieran en los cuatro huecos. Ya los tenía, así que lo primero que tuve que hacer fue reorganizar la despensa y ordenar productos y alimentos por temáticas y hacer una buena limpia. Así que una cosa lleva a la otra y el proyecto de una simple bancada se convierte en la limpieza de la cocina….

Y sin tiempo, tenía que pensar un asiento que hiciera de aquel banco algo confortable y cómodo…utilicé varios cojines y almohadones que ya tenía, pero no me acababa de convencer… Así que un buen día, después del trabajo, me pasé por un almacén de goma espuma, en el que te cortaban a medida, tanto de alto como de largo. Ya tenía el segundo paso de mi banco, pero ahora hasta que lo tapicé pasaron unos cuantos días…


Pensé e encargar una funda lavable hecha a medida, pero un buen día, y como en un ataque de bricolaje, cogí la tela y me puse a tapizar. Lo bueno de tener telas y retales, y estar un poco loca es que después tienes todo lo que necesitas cuando te da el ataque creativo, que no es siempre cuando esperas o se tiene previsto.


Así que con una tela apta para tapizar y con un color verde agua precioso, me puse manos a la obra. Y ya puesta, pinté la mesa de la cocina, aprovechando mi clímax creactivo…. Y como dice mi pequeña Diana, soy doña cojines, arramplé con unos cuantos cojines del salón y los puse en la bancada. ¡¡¡Y qué bonito quedó!!!

Pero no contenta con esto, veía que mi proyecto necesitaba algo más. Y lo vi en ese momento: si pinto la pared de la bancada con pintura de pizarra y dibujamos motivos bonitos, ¡qué chulada de cocina! Así que en cuanto tuve la ocasión compré la pintura y me puse un viernes por la noche. Con dos manos es más que suficiente y además es una gozada de pintura, pues se seca en un momento.

Y así ha quedado nuestra cocina: tan agradable para desayunos, comidas y cenas en familia. Un gustazo con un puñado de imaginación, esfuerzo y un poquito de maña.

Así que ahora es tu turno: crea un rincón creativo con pintura de pizarra: en la estancia donde tú quieras. ¡Seguro que no te defrauda!

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