Historias con sombreros

No quería demorar más mis peripecias en el zoco del pasado sábado en el Parque de María Luisa. Porque tengo muy mala cabeza y luego se me olvida. Y fue tan divertido que no me queda más remedio que ponerlo por escrito. ¡Con lo que me gusta a mí escribir las aventuras y desventuras de Diana Per! ¡Todo un disfrute postzoco! Porque si hay algo que me gusta más que los tocados y las cabezas, son las letras. Y crear historias con ellas.

Fue de lo más divertido. Y confieso que me sentía como pez en el agua. Entre cachibaches, sombreros, tocados, flores, telas, maletas, objetos decorativos y cosas bonitas. Disfruté como una enana. Y eso de estar en contacto con la gente es que me encanta. No lo puedo evitar. "Señora, ¿cómo?, ¿que cuánto vale la vela? -le contesté-. "Señora, la vela es de decoración, pero puede comprar el pack de dos en Mercadona. Aquí vendemos sombreros y estas cosas (entre risas)". La señora me dio las gracias y se fue tan contenta por mi recomendación. Y luego volvió con su hija Silvia para encargarnos un ramo de Novias Per, de hortensias y hermosas flores preservadas.



"Señora, ¿cómo?, ¿que cuánto vale la vela? -le contesté-. "Señora, la vela es de decoración, pero puede comprar el pack de dos en Mercadona. Aquí vendemos sombreros y estas cosas (entre risas)". La señora me dio las gracias y se fue tan contenta por mi recomendación. Y luego volvió con su hija Silvia para encargarnos un ramo de Novias Per, de hortensias y hermosas flores preservadas.



Ana y yo estábamos charlando y mi vista se paró por un momento en un sacerdote que pasaba paseando con su bici. Se paró en seco, me miró, y me dijo: "Qué bien te queda el sombrero". La verdad es que en ese momento no supe dónde meterme, aunque salí airosa y le contesté: "¡Claro, estoy haciendo mi papel!". A lo que me respondió: "¡Muy bien!". La verdad es que lo que menos esperas es que un sacerdote en bici te diga lo bien que te queda el canotier, y que la señora se quiera llevar la vela. ¡Pero qué divertido!

Y qué os voy a contar de Diana. Mi Diana. El día anterior estuvimos ensayando. Ella era la madre que venía con su niña a comprar un par de sombreros. Uno para ella, y otro para su pequeña (una simpática muñeca de trapo que Diana transportaba con todo el arte con su patinete, a modo de carrito de bebé). Me confesó que su hija estaba muy nerviosa, a lo que yo le contesté: "¿Pero bonita, por qué estás nerviosa? A lo que su madre (Diana), respondió: "Es que está muy nerviosa porque hoy va a conocer en persona a Diana Per". Mi sonrisa estalló en ese momento en una carcajada tremenda. ¡Nerviosa por conocerme! ¡Pero qué inventiva tenemos!

Y esta otra chica que venía de la maratón y las dos nos quedamos mirándonos: ¡¿Nos conocemos, pero de qué?! Resultó ser el contacto de una empresa con la que había trabajado hace poco, en otra versión de mí misma, en mi trabajo como periodista. La vida es un pañuelo. Es imprevisible, sorprendente, da mil vueltas, supera a la ficción. Lo que hoy no te imaginas, mañana es el pan de cada día. Puede ser dura, difícil. Un poco más gris. Pero con sombreros y flores es mucho más divertida. Y por eso el próximo 20 de noviembre repetimos. Allí estaremos para seguir contando historias con sombreros. Pero antes, el 5 de noviembre, estaremos en la IV Feria Contigo de Boda, en Sanlúcar la Mayor (Sevilla). ¡Y no te imaginas ni lo que tenemos preparado para un día tan especial!

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