Operación cumpleaños: el reto de mamá

"Lo que le gusta a esta chica meterse en líos. Madre mía qué trabajo se ha buscado". Así le relataba mi madre a mi padre, después de hablar conmigo por teléfono y contarle "la operación cumpleaños", y creyéndose que yo ya había colgado. Me reí mucho al escucharle, pues por un momento estaba de algún modo presente en la conversación, como si estuviera detrás de la puerta. Como bien dice ella, "Va en mi naturaleza"... Un cumpleaños nunca es tarea fácil. La clave está en pensar muy bien qué es lo que queremos hacer y, sobre todo, qué queremos conseguir con este evento. Que nuestra niña sea feliz y que sus amigas también lo sean acompañándola en un día tan especial. Si este objetivo lo tenemos claro, todo se articulará alrededor de esta máxima.

Se acercaba el día y todavía no tenía del todo claro cómo iba a plantear el cumpleaños de Diana. Con mil cosas entre manos, tenía poco tiempo para pensar. Pero un día me planté conmigo misma y me dije que tenia que pensar algo ¡ya!, antes de que comenzara el mal tiempo y no pudiéramos celebrarlo en el jardín.


Me planteé hacerlo fuera, en una parque público con columpios, en un parque de bolas... Al final, un día muy temprano mientras hacía mi media hora de caminata antes de entrar a la oficina, lo vi claro. Mi compañera Isabel me inspiró mientras me contaba lo bien que se lo pasaban sus niñas con el karaoke.¡Perfecto!, pensé, una fiesta con karaoke, al estilo Fenómeno Fan. Lo primero fue diseñar las invitaciones con el motivo del famoso concurso.

Para un concurso de estas características, lo primero que había que pensar era en el escenario de las artistas. Seis palés fueron el escenario perfecto para tal ocasión. Ya los teníamos de nuestra zona chill out. Sólo tuvimos que quitar los cojines y cambiarlo todo de lugar, aprovechando la pérgola que tenemos en el jardín. Unas bonitas guirnaldas y globos decorarían el resto. Diana se puso contentísima. Cuando vio todo pensó: ¡Qué bonito está! Y como nos confesó después en la cena: "Papá, mamá, ¡Hay que ver cómo disfrutamos de este jardín. La de fiestas que hemos hecho!". El karaoke fue un éxito y Diana con sus amigas bailaron y cantaron sin parar. Además, el set de karaoke fue el regalo de todas las amiguitas. Un regalo estupendo para compartirlo con todas su compañeras. Comieron chucherías, monedas de chocolate, perritos calientes, una tarta de donuts... Mi marido fue el verdadero alma de la fiesta, pues hizo de jurado Fenómeno Fan, organizando las canciones de las artistas. Hasta yo me arranqué con alguna canción...


Para amenizar tanto bailoteo, las artistas tenían que merendar bien fuerte. Así que preparamos un carrito de perritos calientes. Durante varias ocasiones pensé cómo podría montar nuestro puesto de perritos. Sin llegar a ninguna conclusión, una tarde poniendo la lavadora en el trastero/lavadero, miré hacia un lado y vi colgado la estructura de moisés de Álvaro. Y pensé: ¡Ya tenemos puesto de perritos calientes! Y así fue. Con una posición concreta, dos bandejas, y una tela de rayas a modo de tejado, ya teníamos nuestro puesto de perritos. Todo un acierto a la hora de montar el cumple.


Y por supuesto, no podía faltar una zona de estar para invitados y para las mamás de las artistas.

A veces nos complicamos haciendo las mismas fiestas de cumpleaños, con regalos desorbitados, con excesiva infraestructura, perdiendo el verdadero sentido de esta celebración. No digo que todo el mundo tenga que hacerlo en su casa, pero debemos darle una vuelta al "pienso" para no caer en lo que hace todo el mundo.

En nuestra casa, y con un poquito de trabajo y de imaginación, podemos contar con todo lo necesario para montar un cumple. Si está bien enfocado y tenemos bien clara la temática o los juegos que se van a hacer con los niños, tenemos el éxito asegurado. Sus caras disfrutando, sus ojos llenos de emoción, y sus vocecitas cantando, me conquistaron. Gracias a todas por lo bien que lo pasamos. Lo volvería a organizar una y mil veces más ;)


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